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viernes, 24 de agosto de 2007

Yin Meets Yang



Me encanta esta canción. Una mas en la lista de delicias de Hooverphonic, podría aburrirte con ellas, ¿verdad reymono? Por cierto, ni mucho menos es mi favorita. Pero hoy viene al caso. Está extraida de un album llamado "Hooverphonic Presents Jackie Cane" El album cuenta la historia (ficticia) de Jackie Cane. Una gran estrella de la canción que para serlo ha dejado abandonada a su hermana gemela. A lo largo del disco Jackie descubre que su vida es incompleta sin su hermana y decide volver a reunirse con ella. Lo hace, pero su hermana asustada por la idea de volver a separarse decide envenenarse junto a ella en la canción "last supper". Terminan besandose en "kiss" mientras acaba el disco. Shakespeare en estado puro, ¿no?
Pero siempre que escucho esta canción me imagino algo menos trágico. Me imagino que su hermana gemela es esa parte de nosotros que dejamos atras, sin querer, persiguiendo nuestros sueños. Y me imagino mirando atrás para reunirme con ella. Luego la abandonaré como tantas otras veces. Pero, ahora, otra vez, somos "uno".

P.S.:
-Si notais desgana y poco cuidado en los últimos posts, es que estamos muy ocupados. ¿Verdad reymono?
-Absolutamente Kidangel...muy ocupados y sin tiempo para escribir con la suficiente intención. Y será así una temporadita (sic)

miércoles, 22 de agosto de 2007

domingo, 19 de agosto de 2007

Sennin

Un hombre que quería emplearse como sirviente llegó una vez a la ciudad de Osaka. No sé su verdadero nombre, lo conocían por el nombre de sirviente, Gonsuké, pues él era, después de todo, un sirviente para cualquier trabajo.
Este hombre -que nosotros llamaremos Gonsuké- fue a una agencia de COLOCACIONES PARA CUALQUIER TRABAJO, y dijo al empleado que estaba filmando su larga pipa de bambú:
- Por favor, señor Empleado, yo desearía ser un sennin.
¿Tendría usted la gentileza de buscar una familia que me enseñara el secreto de serlo, mientras trabajo como sirviente?
El empleado, atónito, quedó sin habla durante un rato, por el ambicioso pedido de su cliente.
- ¿No me oyó usted, señor Empleado? dijo Gonsuké-. Yo deseo ser un sennin.
¿Quisiera usted buscar una familia que me tome de sirviente y me revele el secreto?
- Lamentamos desilusionarlo -musitó el empleado, volviendo a fumar su olvidada pipa-, pero ni una sola vez en nuestra larga carrera comercial hemos tenido que buscar un empleo para aspirantes al grado de sennin. Si usted fuera a otra agencia, quizá...
Gonsuké se le acercó más, rozándolo con sus presuntuosas rodillas, de pantalón azul, y empezó a argüir de esta manera:
- Ya, ya, señor, eso no es muy correcto. ¿Acaso no dice el cartel COLOCACIONES PARA CUALQUIER TRABAJO? Puesto que promete cualquier trabajo, usted debe conseguir cualquier trabajo que le pidamos. Usted está mintiendo intencionadamente, si no lo cumple.
Frente a su argumento tan razonable, el empleado no censuró el explosivo enojo:
- Puedo asegurarle, señor Forastero, que no hay ningún engaño. Todo es correcto -se apresuró a alegar el empleado-; pero si usted insiste en su extraño pedido, le rogaré que se dé otra vuelta por aquí mañana. Trataremos de conseguir lo que nos pide. Para desentenderse, el empleado hizo esa promesa, y logró, momentáneamente por lo menos, que Gonsuké se fuera. No es necesario decir, sin embargo, que no tenía la posibilidad de conseguir una casa donde pudieran enseñar a un sirviente los secretos para ser un sennin. De modo que al deshacerse del visitante, el empleado acudió a la casa de un médico vecino.
Le contó la historia del extraño cliente y le preguntó ansiosamente:
- Doctor, ¿qué familia cree usted que podría hacer de este muchacho un sennin, con rapidez?

Aparentemente, la pregunta desconcertó al doctor. Quedó pensando un rato, con los brazos cruzados sobre el pecho, contemplando vagamente un gran pino del jardín. Fue la mujer del doctor, una mujer muy astuta, conocida como la Vieja Zorra, quien contestó por él al oír la historia del empleado.
- Nada más simple. Envíelo aquí. En un par de años lo haremos sennin.
- ¿Lo hará usted realmente, señora? ¡Sería maravilloso! No sé cómo agradecerle su amable oferta. Pero le confieso que me di cuenta desde el comienzo que algo relaciona a un doctor con un sennin.
El empleado, que felizmente ignoraba los designios de la mujer, agradeció una y
otra vez, y se alejó con gran júbilo. Nuestro doctor lo siguió con la vista; parecía muy contrariado; luego, volviéndose hacia la mujer, le regañó malhumorado:
- Tonta, ¿te has dado cuenta de la tontería que has hecho y dicho? ¿Qué harías si el tipo empezara a quejarse algún día de que no le hemos enseñado ni una pizca de tu bendita promesa después de tantos años? La mujer, lejos de pedirle perdón, se volvió hacia él y graznó:
- Estúpido. Mejor no te metas. Un atolondrado tan estúpidamente tonto como tú, apenas podría arañar lo suficiente en este mundo de te comeré o me comerás, para mantener alma y cuerpo unidos. Esta frase hizo callar a su marido.
A la mañana siguiente, como había sido acordado, el empleado llevó a su rústico cliente a la casa del doctor. Como había sido criado en el campo, Gonsuké se presentó aquel día ceremoniosamente vestido con haori hakama, quizá en honor de tan importante ocasión. Gonsuké aparentemente no se diferenciaba en manera alguna del campesino corriente: fue una pequeña sorpresa para el doctor, que esperaba ver algo inusitado en la apariencia del aspirante a sennin. El doctor lo miró con curiosidad, como a un animal exótico traído de la lejana India, y luego dijo:
- Me dijeron que usted desea ser un sennin, y yo tengo mucha curiosidad por saber quién le ha metido esa idea en la cabeza.
- Bien, señor, no es mucho lo que puedo decirle -replicó Gonsuké-. Realmente fue muy simple: cuando vine por primera vez a esta ciudad y miré el gran castillo, pensé de esta manera: que hasta nuestro gran gobernante Taiko, que vive allá, debe morir algún día; que usted puede vivir suntuosamente, pero aun así volverá al polvo como el resto de nosotros. En resumidas cuentas, que toda nuestra vida es un sueño pasajero... justamente lo que sentía en ese instante.
- Entonces -prontamente la Vieja Zorra se introdujo en la conversación-, ¿haría usted cualquier cosa con tal de ser un sennin?
-
Sí, señora, con tal de serlo.
- Muy bien. Entonces usted vivirá aquí y trabajará para nosotros durante veinte años a partir de hoy y, al término del plazo, será el feliz poseedor del secreto.
- ¿Es verdad, señora? Le quedaré muy agradecido.
- Pero -añadió ella-, durante veinte años usted no recibirá de nosotros ni un centavo de sueldo. ¿De acuerdo?
- Sí, señora. Gracias, señora. Estoy de acuerdo en todo.
De esta manera empezaron a transcurrir los veinte años, que pasó Gonsuké al servicio del doctor. Gonsuké acarreaba agua del pozo, cortaba la leña, preparaba las comidas y hacía todo el fregado y el barrido. Pero esto no era todo; tenía que seguir al doctor en sus visitas, cargando en sus espaldas el gran botiquín. Ni siquiera por todo este trabajo Gonsuké pidió un solo centavo. En verdad, en todo el Japón, no se hubiera encontrado mejor sirviente por menos sueldo. Pasaron por fin los veinte años y Gonsuké, vestido otra vez ceremoniosamente con su almidonado haori como la primera vez que lo vieron, se presentó ante los dueños de casa.
Les expresó su agradecimiento por todas las bondades recibidas durante los pasados veinte años.
- Y ahora, señor -prosiguió Gonsuké-, ¿quisieran ustedes enseñarme hoy, como lo prometieron hace veinte años, cómo se llega a ser sennin y alcanzar juventud eterna e inmortalidad?
- Y ahora, ¿qué hacemos? -suspiró el doctor al oír la petición. Después de haberlo hecho trabajar durante veinte largos años por nada, ¿cómo podría en nombre de la humanidad decir ahora a su sirviente que nada sabia respecto al secreto de los sennin? El doctor se desentendió diciendo que no era él sino su mujer quien sabía los secretos.
- Usted tiene que pedirle a ella que se lo diga -concluyó el doctor y se alejó torpemente.
La mujer, sin embargo, suave e imperturbable, dijo:
- Muy bien, entonces se lo enseñaré yo; pero tenga en cuenta que usted debe hacer lo que yo le diga, por difícil que le parezca. De otra manera, nunca podría ser un sennin; y además, tendría que trabajar para nosotros otros veinte años, sin paga, de lo contrario, créame, el Dios Todopoderoso lo destruirá en el acto.
- Muy bien, señora, haré cualquier cosa por difícil que sea contestó Gonsuké.
Estaba muy contento y esperaba que ella hablara.
- Bueno -dijo ella-, entonces trepe a ese pino del jardín.
Desconociendo por completo los secretos, sus intenciones habían sido simplemente imponerle cualquier tarea imposible de cumplir para asegurarse sus servicios gratis por otros veinte años. Sin embargo, al oír la orden, Gonsuké empezó a trepar al árbol, sin vacilación.
- Más alto -le gritaba ella-, más alto, hasta la cima.
De pie en el borde de la baranda, ella erguía el cuello para ver mejor a su sirviente sobre el árbol; vio su haori flotando en lo alto, entre las ramas más altas de ese pino tan alto.
- Ahora suelte la mano derecha.
Gonsuké se aferró al pino lo más que pudo con la mano izquierda y cautelosamente dejó libre la derecha.
- Suelte también la mano izquierda.
- Ven, ven, mi buena mujer -dijo al fin su marido, atisbando las alturas-. Tú sabes que si el campesino suelta la rama, caerá al suelo. Allá abajo hay una gran piedra y, tan seguro como yo soy doctor, será hombre muerto.
- En este momento no quiero ninguno de tus preciosos consejos. Déjame tranquila. ¡He! ¡Hombre! Suelte la mano izquierda. ¿Me oye?
En cuanto ella habló, Gonsuké levantó la vacilante mano izquierda. Con las dos manos fuera de la rama ¿cómo podría mantenerse sobre el árbol? Después, cuando el doctor y su mujer retomaron aliento, Gonsuké y su haori se divisaron desprendidos de la rama, y luego... y luego... Pero ¿qué es eso? ¡Gonsuké se detuvo! ¡se detuvo! en medio del aire, en vez de caer como un ladrillo, y allá arriba quedó, en plena luz del mediodía, suspendido como una marioneta.
- Les estoy agradecido a los dos, desde lo más profundo de mi corazón. Ustedes me han hecho un sennin -dijo Gonsuké desde lo alto.

Se le vio hacerles una respetuosa reverencia y luego comenzó a subir cada vez más alto, dando suaves pasos en el cielo azul, hasta transformarse en un puntito y desaparecer entre las nubes.

—Ryonosuke Akutagawa


Sennin:

Japanese Sennin is a loanword from Chinese xiānrén 仙人 "immortal person", namely the Xian "immortal; transcendent; genie; mage; jdinn; sage; hermit" in Daoism. Sennin is a common Japanese character name. For example, Ikkaku Sennin (一角仙人 "One-horned Immortal") was a Noh play by Komparu Zenchiku (金春禅竹, 1405-1471). The Japanese legend of Gama Sennin (蝦蟇仙人 "Toad Immortal") is based upon Chinese Liu Hai (劉海), a fabled 10th-century alchemist who learned the secret of immortality from the Chan Chu ("Three-legged Money Toad")

(definición extraida de Wikipedia)

viernes, 17 de agosto de 2007

Lo Precioso y Lo Raro

raro, ra.

(Del lat. rarus).

1. adj. Que se comporta de un modo inhabitual.

2. adj. Extraordinario, poco común o frecuente.

3. adj. Escaso en su clase o especie.

4. adj. Insigne, sobresaliente o excelente en su línea.

5. adj. Extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse.


precioso, sa.

(Del lat. pretiōsus).

1. adj. Excelente, exquisito, primoroso y digno de estimación y aprecio.

2. adj. De mucho valor o de elevado coste (*por ser escaso en su especie)

3. adj. coloq. hermoso. Esta mujer es preciosa Aquel niño es precioso


(Extraido del diccionario de la RAE)

Siempre me ha llamado la atención la delgada línea que separa "lo raro" y "lo precioso".
Hoy he asistido a un debate entre dos personas en la que una le gritaba "raro, raro" a la otra para quitarle con ello la razón. La historia creo que ha demostrado sobradamente que no siempre el pensamiento mayoritario sostuvo la luz de la razón. Pero aparte de este enfoque "revolucionario", cuando escuche gritar ese "raro, raro", yo me sorprendí pensando en la inherente belleza que a veces surge en lo raro, sólo por eso, sólo por ser extraordinario, escaso, insigne, sobresaliente...
Raro se le ha gritado en ocasiones a herejes que profesaban otra fe, a homosexuales, a negros...y tambié a muchos artistas que buscando la belleza han caminado al margen de la norma, por la senda de lo extraordianrio, lo extravagante, lo raro, lo precioso...

Y escribiendo esto me he acordado de una película "rara", llena de personajes "raros" y dirigida por un director "raro"...


...a mi me dejó pegado a la butaca; aunque he de reconocer que hubo mucha gente que me dijo que no le gustó nada. Sobre gustos, colores. El video de arriba es un montaje hecho con un cover de la "rara" canción de los "raros" Velvet Underground, por la "rara" Milla Jovovich. ¿Canta?...si...y lo hace de forma singular...



...¿es rara?...o, ¿es preciosa?...


P.S.: No he querido ser conductista y he escrito "raro"; pero los que querais y lo sintais así, podeís reemplazar la palabra"raro" cada vez que aparece arriba entrecomillada por "precioso". Yo lo haría.

P.S.2: Como no es nada evidente, debo decirlo, el título y espiritu de esta conversación es un guiño a la novela de Kawabata "Lo Bello y Lo Triste".

domingo, 12 de agosto de 2007

Arboles mecidos por intangibles vientos



Hace unos días coincidí en una comida informal con una amiga que casualmente es de Kyoto. En un momento hablamos de lo dificil que es dibujar el movimiento de los árboles, de lo bellos que son los almendros en primavera y de un travelling precioso que sigue a una pareja en un parque mientras anda entre los almendros. La película es Dolls de Takeshi Kitano. Una de esas que me llevaría a una isla desierta, seguro. Me hubiera gustado incluir aqui un fragmento de ese travelling tan bonito, pero no lo he encontrado.

Y hablando de Dolls, empezamos a hablar de la espectacular introducción de la película, con una representación de "Bunraku". Esas marionetas mecidas por hombres invisibles.



Tampoco he podido encontrar ese fragmento de la película, os dejo otro de una represetación de Bunraku. Por cierto que me acabo de enterar que ha sido declarado "patrimonio intangible de la humanidad", al igual que el teatro "Nö" (o "Noh") también japonés. En estos días en que andamos peleados españoles, brasileños, griegos, italianos, ingleses y podría seguir....por "antiguas piedras"que quieren ser las siete maravillas del mundo moderno. ¿Cuales serían las 7 maravillas "intangibles" del mundo moderno? Ummm

...como lágrimas en la lluvia



[01:49] reymono: ummm...creo q deberias retomar tu blog y empezar a guardar todas estas cosas en el...para cd tengas alzheimer :p

[01:52] kidangel: jaja
[01:52] kidangel: pq cd tenga alzheimer, me acordaré de como utilizar un blog, seguro!

[01:52] reymono: ...al menos alguien podra comprender lo q un dia pensaste
[02:12] reymono: ummm..sabes...voy a poner ahora mismo esto en tu blog...aunque no escriba nada...solo para acordarme de esta conversación

[02:12] kidangel: ...porque te olvidaras de ella?

[02:13] reymono: todo lo q miro, escucho y disfruto me da la sensación de q se pierde
[02:13] reymono: ...."como lagrimas en la lluvia"
[02:14] reymono:...siempre me acuerdo de ese discurso tan bonito cd digo q las cosas se pierden en el tiempo

[02:14] kidangel: me encanta esa película..

[02:14] reymono:cual de ellas?...porque hay un montón

[02:14] kidangel: el director´s cut

[02:14] reymono: noo...si?
[02:20] reymono: se q hay gente q dice q esa es la buena
[02:20] reymono: pero ma mi me gusta más la original

[02:21] kidangel: pero hay una parte curiosa q se añade en el director´s cut q a mi me gusta mucho
[02:21] reymono: es un unicornio de papel q le deja a Deckard
[02:22] reymono: el unicornio aparece en un sueño a mitad de la película

[02:22] reymono: sii..me gusta eso

[02:22] kidangel: y con eso parece sugerir q los recuerdos de harrison son tb implantados

[02:22] reymono: osea q es un rreplicante

[02:22] kidangel: es una vuelta de tuerca mas
[02:23] kidangel: en la original eso no aparece

[02:23] reymono: pero no te parece que desarrolla mejor el tema de lo q es ser humano y no serlo?
[02:23] reymono: son los nexus cinco
[02:23] reymono: creados a nuestra imagen y semejanza
[02:23] reymono: con recuerdos y emociones
[02:23] reymono: menos humanos q nosotros
[02:23] reymono: ???

[02:24] reymono: la del director´s cut
[02:24] reymono: parece un poco mas un culebron!
[02:24] reymono: es Deckard
[02:24] reymono: un robot como su novia?
[02:24] reymono: por eso huyen juntos?
[02:24] reymono: dos robots a la fuga
[02:24] reymono: ummm

[02:25] kidangel: jaja.... estas hablando mucho...

[02:25] reymono: me quedo con el final de la original
[02:25] reymono: q importa si son robots o no
[02:25] reymono: son capaces de sentir las mismas emociones
[02:25] reymono: estan enamorados
[02:25] reymono: no es eso ser humano?

[02:25] kidangel: (mirale a el.... nisiquera se da cuenta de q esta hablando conmigo...q contento parace hablando consigo mismo)
[02:26] kidangel: :-P

[02:26] reymono: hey...comparto mis emociones contigo..eso es empatia
[02:26] reymono: asi q debo ser humano ..no?

[02:26] kidangel: :ummmmm

(extracto de una conversación alevosamente nocturna entre KidAngel y ReyMono)

Re-encuentros (ReyMono meets KidAngel)



Hace un año encontré a Facto de la Fe y las flores azules con esta canción. Justo al tiempo que conocí a Kidangel.
A veces vuelvo a ella, me encanta. Me arrastra lejos, a algún lugar cerca del mar y se pega a mis pies como la arena de aquella playa.
Hola KidAngel!